MI COMPAÑERA DE VIAJE
Te vi por
primera vez en ese polvoriento almacén al que llegaste después de una animada
fiesta en la que no fuiste una de las elegidas, junto con otras compañeras que
corrieron la misma suerte que tú; me llamaste la atención nada más verte,
probablemente por ese eslogan tuyo, "VE MÁS ALLÁ", en un tono verde
sedoso, que te invitaba a imaginar un futuro prometedor.
Ahí empezó
nuestra aventura, la cual nos ha llevado a surcar diferentes mares,
Mediterráneo, Adriático, Tirreno, Cantábrico, Canal de la Mancha para cruzar de
Denia a Ibiza, de Bari a Igoumenitsa, de Génova a Sicilia, de Santander a
Plymouth, de Calais a Dover, o como en este momento, cruzando el mar de Alborán
para llegar a Melilla desde la hermosa bahía de Almería.
Muchos son los años que llevamos juntos y muchos los países
que hemos visitado, desde mi humilde morada en Pedrezuela, hemos llegado hasta Portugal,
Francia, Italia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Suiza, Chequia, Dinamarca,
Austria, Andorra, Mónaco, Reino Unido, y probablemente alguno que ahora no
recuerdo; son muchos los vehículos que hemos utilizado y muchos los trabajos
que hemos realizado, desde el transporte de caballos de concurso, de polo, de
salto, sementales, de picar, de rejoneo, de película y quizás los más
divertidos y apasionantes, los caballos artistas, cómo los que llevamos a Salónica,
a ese espectáculo ecuestre, con los granadinos, con motivo de la creación de la
primera ganaderia PRE de Grecia, de la cual fuimos parte importante, por ser
los que llevamos los animales desde Córdoba a Kozani, también hemos repartido vehículos
por toda Europa, ¡y que vehículos!, atendiendo a Jofrauto.
Nos fuimos al Etna con el Giro de Italia, estuvimos en Silverstone
con SBK, en Andorra con el campeonato mundial de esquí, en Portimao con el
campeonato de Lamborghini, todo gracias a Global-EMG Italy, en Gilleleje, gracias
a Alberto Serrano, en Narbona con Alejandro y Juan Carlos, y muchísimos otros
lugares, a cuál mejor.
Entre las aventuras vividas, cabe recordar, el viaje de Madrid a Lion, si Lion, sin cristal lateral en el monoplaza que nos debía de llevar, y en el que tuvimos que dormir en los Pirineos, por atravesar la frontera francesa a altas horas de la noche, o aquella que viniendo de Dinamarca, nos quedamos averiados en Alemania, y era la primera vez (y única) que no pagamos el peaje alemán, lo qué nos produjo un gran dolor de cabeza, para remediar el problema, o esa vez que dormimos, prácticamente solos, en la Abadía de Fontfroide, (toda la Abadía para nosotros), para analizar los enseres que allí llevaban siglos, y es qué, cada viaje lo hemos convertido en una aventura, no todas agradables, pero si todas con un final feliz, ya que jamás hemos tenido ningún percance importante, más allá de unas sanciones económicas, totalmente injustificadas, claro está.
Monoplaza Abadía de Fontfroide
Tú has sido
portadora de mis intimidades, protectora de mis secretos, fiel compañera,
siempre discreta, tanto en la cama del camión, como en la habitación de hotel, o
en el rincón donde te abandonaba a la puerta del bar o del restaurante, donde sabías
que pasaría a recogerte, para llevarte en hombros hasta la próxima parada.
Y es ahora, en este viaje, cuando salimos de Europa, navegando una vez más, para arribar a otro continente, sin salir de nuestra querida España, cuando se alinean los astros y provocan nuestra separación, no sé si por envidia o por que se nos nota el paso del tiempo, pero hay quien insiste en que nos debemos separar, será una separación física, ya que nadie nos puede obligar a separarnos de los recuerdos de todo este tiempo vivido, jamás olvidaré tu eslogan,
“VE MÁS ALLÁ”
en ese verde sedoso que tanto me atrajo desde el primer día.
IMÁGENES DE LA ÚLTIMA AVENTURA
Solo queda despedirme, y lamento enormemente no haberte conocido antes, ya que me hubiese gustado, me hubieras acompañado a las tardes de corrida, a las carreras de caballos por la playa, a los concursos de belleza bovina, a jugar al horseball, a los concursos de salto y doma; en cualquiera de esos días diferentes con el transplantador de árboles, la hidrosembradora, el quitanieves, o los camiones de reparto de carne, helados y ultracongelados, pero seguro que en esa época, tú aún serías un proyecto y no existirías físicamente.
Gracias a Passport por haberte elegido y a sus fiestas, por habernos reunido.
Tu compañero:
Jesús Sócrates Serrano
Conductor profesional de alquiler